Mi historia: Parte XIV

En mi nube…

Perdonad por el retraso en la continuación de mi historia, pero he estado de vacaciones, y decidí que iban a ser unas vacaciones totales, y eso incluye también el tema de la infertilidad, ¿por qué no?

Si queréis saber todo lo que me pasó antes: Parte XIII, Parte XII, Parte XI, Parte X, Parte IX, Parte VIII, Parte VII, Parte VI, Parte V, Parte IV, Parte III, Parte II y Parte I

Cuando salí de la operación estaba tan, tan contenta por haber salido y superado mi miedo, unido a que solo fue una trompa, ya que me metí en quirófano un poco a ciegas, sin saber bien con que parte menos del cuerpo me iba a despertar, que me sentía francamente bien. Incluso con las consecuencias propias de la operación, el cansancio, los puntos… me sentía bien, no me dolía nada, y el postoperatorio era bastante llevadero. A los 12 días y aún con puntos, decidí ir a mi doctora y cogerme el alta porque quería reincorporarme cuanto antes a mi vida normal, y mi trabajo no exige de grandes esfuerzos que no pudiera acometer, los días se me hacían muy largos en casa y pensé que volver al trabajo sería una solución. Además estábamos a días de Semana Santa, y si necesitaba de nuevo unos días para descansar, estos serían perfectos.

Semana Santa llegó y mis puntos seguían “blanditos”, sin encontrarme bien del todo, J y yo decidimos liarnos la manta a la cabeza y nos fuimos a Alicante, de un día para otro, cogimos un airbnb y nos plantamos allí con nuestros peluditos a cambiar de aires y a tomar el sol. Tenemos muy buen recuerdo de Alicante siempre, ya que de jóvenes (más jóvenes jeje) viajamos mucho con los perros y con amigos por allí, y es como “nuestra ciudad” cuando queremos desconectar y queremos recordar buenos momentos.

Tras la operación, me dijeron que lo más seguro es que la regla se me retrasara, que si en 8 semanas no hacía acto de presencia, les llamara. Pero no llevábamos ni 3 días en Alicante cuando… manchita. En un principio, me asusté mucho porque pensé que podía ser algo de la operación, pues no hacía ni 4 semanas que había pasado por quirófano, además estábamos lejos de Madrid, al día siguiente era fiesta, no sabíamos muy bien que hacer, así que decidí llamar a la clínica. Y me dijeron que no me preocupara, porque seguramente sería alguna sangre vieja retenida, como la cosa no fue a más, lo dejé estar, pero inevitablemente venía a mi mente el episodio de la hemorragia. A los 2 días la manchita se convirtió en mancha, y aquello… era la regla, sin duda. Ni un solo día de retraso. A los 28 días justos, como sino hubiera habido operación, allí hizo acto de presencia la roja. Ese día era fiesta pero conseguí hablar con mi doctora de la clínica, y me dijo que no había ningún problema para empezar la preparación del endometrio si quería hacer implantación.

La verdad es que dude mucho, pues estábamos de vacaciones, la operación estaba muy reciente… pero me sentía fuerte, y decidí seguir adelante. Las horas siguientes fueron un show, esperando recetas escaneadas por mail, buscando una farmacia un Viernes Santo que tuviera Menopur…

Pero dicen que cuando algo tiene que salir, todos los astros se alinean para que salga, y así es. Pude empezar, y en 12 días justos mi endometrio estaba listo para transferencia, ni rastro de líquido. Recuerdo que esta vez fue muy diferente, todo fue muy rápido, no hubo problemas por el pipí (aunque también me pasé de beber), la cánula entró perfectamente, y todo fue tan, tan bien, que no podía creérmelo.

Mi beta espera fue tranquila, me sentía “más veterana” que la primera vez, y decidí tomármelo con mucha calma. Y eso que iba “con todo”: heparina, adiro, vitaminas… nada me importaba. Nada más salir del trabajo, me tumbaba, me tapaba con una mantita y disfrutaba de las maravillosas tardes que nos da la tv. Quizá porque ya sabía lo que era estar embarazada, o quizá porque confiaba mucho en que ya me tocaba salir de esta pesadilla, tuve muy rápido el presentimiento de que iba a ser positivo. Y a los 8 días la sombra roja ya se veía en el test, más tarde un clar blue nos lo confirmó, y seguí en una nube, y digo seguí, porque todo estaba siendo tan fácil, que quería creérmelo, que quería seguir en mi nube y no volver a tocar suelo. Esta vez no.

Lamentablemente, tuve que hacerlo una vez más. Pero eso os lo contaré en mi siguiente post… Parte XV

2 comentarios sobre “Mi historia: Parte XIV

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