Los tratamientos y el coronavirus…

No sabría explicar muy bien porque dejé de escribir. Supongo que necesitaba desconectar de la infertilidad, darme mi tiempo… Durante estos años he visto que a mí me funciona, para seguir, o para volver a empezar.

Después de la decepción de mi último tratamiento, con muy buen pronóstico en un principio, pero con el resultado de solo 2 blastos congelados, un AA y un AC, decidí intentar pasar a transfer lo antes posible… Pero tampoco pudo ser. Empecé con muchísimos dolores, estaba muy hinchada, y en revisión se vieron unos cuantos hematomas, resultado de este último tratamiento. Nunca me había pasado, pero imagino que el cuerpo cada vez reacciona de una forma, o mejor dicho, cada vez necesita más tiempo para recuperarse.

Sea como sea, decidimos que lo más prudente era descansar un ciclo e intentarlo al siguiente. Así que nos plantamos a últimos de Febrero esperando la regla, que finalmente hizo su aparición a primeros de Marzo. ¿Qué más cosas podían sucederme después de todo lo sufrido? Pues que mi marido se puso muy enfermo de un momento a otro, y además, algo que no estaba ni en las peores pesadillas de nadie, la aparición de la pandemia. Por precaución, suspendimos la preparación de la transfer, y como muchas de vosotras, me quedé colgando en medio de un tratamiento sin final a la vista.

Al principio no me lo tomé mal, pensaba que serían un par de semanas de parón, J. mejoraba muy rápido, y como me daba tanto miedo que cogiera el virus en esas circunstancias, creí que lo que hacíamos (parar) era lo más correcto. Lo que pasó, sobra contarlo, tuvimos que posponer el tratamiento para transfer hasta Junio.

Hubo días malos, hubo días buenos, y solo me empujaba hacia delante el hecho de tener la suerte de que todos estábamos bien, que lo de J. se quedó un susto, y que nadie en mi familia cercana lo cogió. Pronto llegaría nuestro nuevo intento. También hubo días malos, especialmente doloroso el día de la madre, pero todo pasa.

Y llegó. Llegó Junio, y con él, la regla y el tratamiento. Como novedad, añadimos prednisona para ver si esto era lo que faltaba en esta ecuación. Inicié la medicación con muchísima ilusión, super positiva. Y a la vez todo transcurría tan bien, que ni me lo creía. En el trabajo nos dieron la oportunidad de teletrabajar, por lo que por primera vez en mi vida de fiv, pude hacer todo de forma más calmada. Con más tiempo, programando mejor las visitas y controles.

Conseguí el mejor endometrio hasta la fecha de todos mis tratamientos, y se programó una transfer que resultó ser rápida y limpia. Dudé mucho entre poner 1 o 2 blastos, pero después de mucho pensarlo, y de consultar diferentes opiniones, la decisión final fue poner solo 1.

Me gustaría que esta entrada fuera una reflexión en si, y un resumen, acerca de lo que ha supuesto este virus. La primera vez que fui a la clínica, al primer control, me impresionó mucho. Todo estaba lleno de pegatinas por donde no se podía pasar, control de temperatura, mascarilla… Pero al final te adaptas, y asumes que es lo que hay.

Hay quien dice que este virus nos ha hecho mejores personas, que ha desatado una ola de solidaridad, y que ahora valoramos las cosas más que antes. Puede que sea cierto, pero en mi caso, también ha hecho aflorar miedos, mis antiguos problemas por momentos me arrinconan… Y todo aderezado por una betaespera que empezó muy bien, y presiento que va a acabar muy mal.

Cosas de la nueva normalidad…

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