Ansiedad.

Ansiedad, divino tesoro. Ah no, que era la juventud. Aunque para mí es casi lo mismo, porque la ansiedad me recuerda a mi juventud. Pasé mucho tiempo luchando contra ella, por otro problema que no está relacionado con la infertilidad pero si con la salud, y del que lamentablemente no puedo deshacerme.

En aquel entonces, aprendí a vivir con ello. A trabajar la adversidad y a superar las situaciones que el problema me presentaba. Hoy, mucho tiempo después, la ansiedad vuelve por el mismo problema, y se mezcla con las hormonas, con la frustración de la infertilicidad, con las secuelas de los tratamientos…

Y teje una malla sobre mí yo normal, hasta el punto de que ya no se muy bien quien soy ni como comportarme. Esta semana me he enfrentado 2 veces con ella, y las 2 he perdido. Y me avergüenza decirlo, y me da miedo asomarme a ese abismo, callado y en calma durante tanto tiempo. Y me empuja como cuando sientes vértigo y no necesitas a nadie para caerte.

Hoy me siento sola, en lucha contra todo. Hoy siento que la vida debería ser diferente. Hoy me miro en el espejo y no reconozco las líneas que se dibujan al otro lado. Mi yo ansiosa, pero ya con arrugas. Juventud, divino tesoro…

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